El conocimiento pormenorizado
de la anatomía del mismo nos aportará claridad a la hora de comprender el proceso
lesivo o la disfunción que se esté evaluando.
Desde un punto de vista
estrictamente anatómico, la articulación glenohumeral, es una articulación
esferoidea, multiaxial, con tres grados de libertad de movimiento, entre la
cabeza humeral (que representa una superficie convexa de media esfera) y la
cavidad glenoidea escapular, poco profunda y que le confiere al conjunto mucha
movilidad pero poco estabilidad.
La articulación glenohumeral
resulta débil al apreciar la escasa congruencia que existe entre sus elementos
óseos y los ligamnetos que refuerzan esta articulación, de manera que utiliza
otors elementos, como músculos adyacentes para adquirir una estabilidad
compatible con los movimientos que realiza. Los elementos anatómicos
responsables de la estabilización del hombro son los siguientes: : estáticos (rodete
glenoideo, cápsula articular, ligamento glenohumeral superior, medio o anterior
e inferior y ligamento suspensorio que es la asociación de los ligamentos
coracohumeral, glenohumeral superior y de Gordon-Brodie [fibras que saltan de
uno a otro]) y dinámicos (manguito
de los rotadores interno y externo que hace inserción común en la cabeza
humeral). La musculatura que actúa activamente está compuesta por cinco
músculos que se consideran como motores primarios (deltoides, supraespinoso,
infraespinoso, redondo menor y subescapular). Habitualmente cuando se habla del
hombro se hace referencia a esta articulación, sin embargo esta región
anatómica está constituida por cinco articulaciones que funcionan de forma
mancomunada, de allí que se haga referencia, desde un punto de vista
biomecánico, alcomplejo
articular del hombro y se puntualicen cinco articulaciones
constitutivas. La finalidad conjunta de estas articulaciones es la de brindar
un mayor rango de movimiento al miembro superior en su conjunto y a la mano en
particular. Estas cinco articulaciones constituyen una unidad funcional y se
las divide en dos grupos:
1. Articulación
escápulohumeral (glenohumeral): Comentada
anteriormente.
2. Articulación subdeltoidea: No
es una verdadera articulación, desde el punto de vista anatómico, pero si se la
puede considerar como tal en un sentido biomecánico ya que actúia por
deslizamiento, entre dos superficies, con lo cual favorece un determinado
movimiento. Dichas superficies articulares son por un lado la cabeza humeral
tapizada por el músculo supraespinoso (superficie convexa) y el arco
acromiocoracoideo (formado por la apófisis coracoides, el ligamento
acromiocoracoideo y el extremo acromial) que forman una superfcie cóncava.
Entre ambas superficies encontramos una bursa serosa que impide el contacto y
cizallamiento. Las lesiones de este sistema articular puede producir un proceso
cicatrizal, que mal resuelto, producirá adherencias y condensación de ambas superfgicies,
perdiéndose la independencia funcional de ambas y portanto restando movilidad
específica al hombro (flexión y abducción). Este tipo de lesiones se conocen
habitualmente como "hombro congelado".